Yo perdí el corazón, una tarde
lejana
Una tarde de aquellas, cuando el
amor nos llama
Yo siempre te recuerdo, y en mis
noches te sueño
Dormida entre mis brazos,
acariciando el tiempo.
Porque me regalaste, poco a poco
tu olvido
Y que será de mí hoy que todo
acabo
Si yo me acostumbre a vivir para
ti
YO PERDÍ EL CORAZON JOSE ESCAJADILLO FARRO
En 1986 viví el mundial de futbol
de México (primera vez que no veía a Perú en un mundial) además, yo ya trabajaba en una farmacia de un
hospital donde llegaban cada fin de semana algún herido por la violencia
terrorista. Pero, la vida es de
momentos, así que además me preparaba en una academia preuniversitaria en las
noches para ingresar a la universidad y asistía un grupo parroquial donde
teníamos un grupo de teatro.
Estábamos por salir a hacer un
sketch en el auditorio de la Agraria como le dicen hasta ahora a una universidad aquí en Lima. Y ahí conocí
está canción. Vi a esta chica de unos 24
años, de piel clara, pelo ensortijado,
con un vaso de ron muy cerca de ella, un cigarro en su boca cuyas bocanadas le
cubrían parcialmente su rostro. Una
sensación de bohemia inalcanzable que se hallaba muy cerca de mí, se
apoderó de mí.
No puedo saber si sus labios eras
gruesos, o el color de sus ojos, si era alta o baja, solo recuerdo, su cabello corto y su mano derecha dejando su cigarro sobre un mueble, coger su
guitarra y empezar los acordes de este vals de José Escajadillo . A mis 18
años, mi experiencia con los valses eran
un LP”s de 33 revoluciones de Los Embajadores Criollos, Maritza Rodriguez y Lucha Reyes.
Cuando de pronto su, literalmente, aguardentosa voz,
llenó por completo el backstage donde estábamos los que saldríamos al escenario, me perdí un instante dentro del
punteo de su guitarra y las frases de la
canción.
“Y que será de mi hoy que todo
acabo, Si yo me acostumbre a vivir para ti”
la escuchaba repetir una y otra vez con un sentimiento, mientras yo no podía dejar de verla.
Mis amigos, me jugaron bromas
todo el rato, que me había quedado idiotizado al verla. “No te va hacer caso”
“Ni sueñes con la flaquita”, repetían unos y otros. No entendían.
Solo yo sabía que “Yo perdí el corazón, una tarde lejana una
tarde de aquellas, cuando el amor nos llama”
era una frase que algún día encontraría sentido. Sabía que “Y que será de
mi hoy que todo acabo” sería algo que yo me susurraría cuando alguien hiriera
mis sentimientos. Entonces, ya tendría una canción para recordar y malvivir
esta tragedia humana del desamor adulto adolescente.
Volviendo a nuestra performance, Nunca nos abuchearon tanto después de un sketch.
Era simple, virginal, inocente pero aún
así tenía su chispa. Sin embargo, los universitarios embebidos en cervezas y
rones querían rock, frases doble
sentido, ruido, escapismo, entre muchas otras cosas.
Esa tarde regresé a casa, feliz de haber hallado otra vez una canción que refleje una
pena inexistente de un amor inexistente. Masoquismo romántico que le llaman
algunos.
“Yo siempre te recuerdo, y en mis
noches te sueño dormida entre mis brazos, acariciando el tiempo” quisiera haberle dicho podido decirle eso
alguien. Tuvieron que pasar veinte años. Hasta 1996
Al final de esa noche “Yo perdí el corazón, una tarde lejana una
tarde de aquellas, cuando el amor nos llama”
sonaba dentro de mí. Y suena. Y sonará
Yo les digo.
Siempre pierdan su corazón, alguien lo encontrará. Como hicieron conmigo.
FELIZ CUMPLEAÑOS GISSEL
Espero algún día merecer toda
esta felicidad
(Debo haber batido mi record
haciendo introducción para expresar algo)