PAGINAS SIXTO

domingo, 24 de febrero de 2013

YO PERDÍ EL CORAZON



Yo perdí el corazón, una tarde lejana
Una tarde de aquellas, cuando el amor nos llama
Yo siempre te recuerdo, y en mis noches te sueño
Dormida entre mis brazos, acariciando el tiempo.
Porque me regalaste, poco a poco tu olvido
Y que será de mí hoy que todo acabo
Si yo me acostumbre a vivir para ti
YO PERDÍ EL CORAZON  JOSE ESCAJADILLO FARRO

En 1986 viví el mundial de futbol de México (primera vez que no veía a Perú en un mundial)  además, yo ya trabajaba en una farmacia de un hospital donde llegaban cada fin de semana algún herido por la violencia terrorista.  Pero, la vida es de momentos, así que además me preparaba en una academia preuniversitaria en las noches para ingresar a la universidad y asistía un grupo parroquial donde teníamos un grupo de teatro.
Estábamos por salir a hacer un sketch en el auditorio de la Agraria como le dicen hasta ahora  a una universidad aquí en Lima. Y ahí conocí está canción.  Vi a esta chica de unos 24 años,  de piel clara, pelo ensortijado, con un vaso de ron muy cerca de ella, un cigarro en su boca cuyas bocanadas le cubrían  parcialmente su rostro. Una sensación de bohemia inalcanzable que se hallaba muy cerca de mí, se apoderó  de mí.
No puedo saber si sus labios eras gruesos, o el color de sus ojos, si era alta o baja, solo recuerdo,  su cabello corto y su mano derecha  dejando su cigarro sobre un mueble, coger su guitarra y empezar los acordes de este vals de José Escajadillo . A mis 18 años,  mi experiencia con los valses eran un LP”s de 33 revoluciones de Los Embajadores Criollos, Maritza  Rodriguez y Lucha Reyes.
Cuando  de pronto su, literalmente, aguardentosa voz, llenó por completo el backstage donde estábamos los que saldríamos  al escenario, me perdí un instante dentro del punteo de su guitarra y las  frases de la canción.
“Y que será de mi hoy que todo acabo, Si yo me acostumbre a vivir para ti”  la escuchaba repetir una y otra vez con un sentimiento,  mientras yo no podía dejar de verla.
Mis amigos, me jugaron bromas todo el rato, que me había quedado idiotizado al verla. “No te va  hacer caso”  “Ni sueñes con la flaquita”, repetían unos y otros. No entendían.
Solo yo sabía que  “Yo perdí el corazón, una tarde lejana una tarde de aquellas, cuando el amor nos llama”  era una frase que algún día encontraría sentido. Sabía que “Y que será de mi hoy que todo acabo” sería algo que yo me susurraría cuando alguien hiriera mis sentimientos. Entonces, ya tendría una canción para recordar y malvivir esta tragedia humana del desamor adulto adolescente.
Volviendo a nuestra performance, Nunca  nos abuchearon tanto después de un sketch. Era  simple, virginal, inocente pero aún así  tenía su chispa. Sin embargo,  los universitarios embebidos en cervezas y rones querían  rock, frases doble sentido, ruido, escapismo, entre muchas otras cosas.
 Esa tarde regresé a casa,  feliz de haber  hallado otra vez una canción que refleje una pena inexistente de un amor inexistente. Masoquismo romántico que le llaman algunos.
“Yo siempre te recuerdo, y en mis noches te sueño dormida entre mis brazos, acariciando el tiempo”  quisiera haberle dicho podido decirle eso alguien. Tuvieron que pasar veinte años. Hasta 1996
Al final de esa noche  “Yo perdí el corazón, una tarde lejana una tarde de aquellas, cuando el amor nos llama”  sonaba dentro de mí. Y suena. Y sonará
Yo les digo.
Siempre pierdan su corazón,  alguien lo encontrará. Como hicieron conmigo.
FELIZ CUMPLEAÑOS GISSEL
Espero algún día merecer toda esta felicidad
(Debo haber batido mi record haciendo introducción para expresar algo)




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